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TDAH en adultos: síntomas y a qué especialista acudir

¿Llevas toda la vida sospechando que quizás tengas TDAH, pero nunca has acudido al especialista? En este artículo hablamos de los diferentes síntomas, cómo se determina y qué tratamientos pueden valorarse.

imagen_TDAH en adultos: síntomas y a qué especialista acudir

Durante mucho tiempo, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) se ha relacionado principalmente con la infancia. Sin embargo, es habitual que persista en edades adultas y afecte al trabajo, los estudios, las relaciones personales o la organización del día a día.

¿Tienes alguno de estos síntomas? No te preocupes, cada vez son más los adultos que llegan a consulta después de años pensando que simplemente son despistados, desorganizados o incapaces de terminar lo que empiezan.

Pero tener problemas de concentración de vez en cuando no significa tener TDAH. Entonces, ¿cuáles son los síntomas del TDAH en adultos? ¿Cómo se diagnostica? Y, sobre todo, ¿a qué especialista hay que acudir?

¿Qué es el TDAH en adultos?

El TDAH en adultos es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado principalmente por dificultades relacionadas con la atención y/o la hiperactividad e impulsividad.

Si ya eres adulto y crees que puede ser tu caso, para hacer el diagnóstico los profesionales van a valorar si existían síntomas desde etapas más tempranas en tu vida. Además, estos deben haber generado una repercusión importante en diferentes ámbitos, como el laboral, académico, familiar o social.

El diagnóstico de TDAH tiene que ser confirmado por un profesional cualificado mediante una evaluación clínica. No sirve con que rellenes un test online o te sientas identificado con una larga lista de síntomas.

¿Cuáles son los síntomas del TDAH en adultos?

Pues, como todo en la vida, depende, ya que no se va a manifestar igual en ti que en otra persona. Incluso aunque tuvierais el mismo diagnóstico, las dificultades serían bastante diferentes.

Los síntomas se agrupan en torno a tres áreas: inatención, hiperactividad e impulsividad.

Problemas de atención y concentración

Suele ser lo que más afecta en el día a día y lo que más tiende a manifestarse, aunque no significa que seas incapaz de concentrarte en cualquier situación.

Puede aparecer, por ejemplo, como dificultad para mantener la atención durante determinadas tareas, seguir instrucciones, organizarse o terminar aquello que se ha empezado. También pueden ser frecuentes los olvidos, perder objetos o distraerse fácilmente.

¿En qué se traduce eso? Cuando empiezas una tarea y pasas a otra antes de terminarla, olvidarte de una cita, cuando vas posponiendo una gestión sencilla durante días…

Hiperactividad en adultos

Seguro que cuando oyes hablar de hiperactividad, te imaginas a un niño que no puede estarse quieto en una silla durante cinco minutos. Pero si hablamos de un adulto, el acto en sí suele ser menos evidente.

Puede que se manifieste como una inquietud interna, dificultad para permanecer quieto durante mucho tiempo, necesidad constante de estar haciendo algo o problemas para realizar actividades tranquilamente.

Es decir, puede llevar una vida aparentemente normal y, aun así, sentir que tu cabeza o tu cuerpo están constantemente “dándole a la máquina”.

Por eso, una persona puede llevar una vida aparentemente normal y, aun así, sentir que su cabeza o su cuerpo están constantemente “en marcha”.

Impulsividad

Es otra de las características del TDAH en adultos. Dificultad para esperar, tendencia a interrumpir conversaciones o hacer algo antes de haber valorado suficientemente la situación.

Dependiendo de la persona y el contexto en el que se encuentre, puede que estas dificultades afecten a las relaciones sociales, al trabajo o a determinadas decisiones cotidianas.

¿Cómo saber si tengo TDAH siendo adulto?

Si tienes alguno de los síntomas y cada vez que buscas información te sientes más identificado, probablemente esta sea una de las preguntas que más te hagas.

Pero como bien hemos avanzado antes, no hay un único síntoma por el cual te vayan a diagnosticar y tampoco mediante una prueba aislada, sino que es un conjunto de todo.

Un profesional especializado va a realizarte un estudio con aspectos como:

• Los síntomas actuales y cómo afectan a la vida diaria.

• La historia personal y del desarrollo.

• La presencia de síntomas durante la infancia.

• Su repercusión en diferentes contextos, como el trabajo, los estudios, la familia o las relaciones sociales.

• La posible existencia de otros problemas que puedan explicar o acompañar esos síntomas.

¿A qué especialista acudir si sospecho que tengo TDAH?

Si te has sentido reflejado en los diferentes aspectos que hemos ido desarrollando en el artículo, no podemos determinar que vayas a ser diagnosticado con TDAH en la edad adulta, pero si quieres realizar las pruebas, en este caso te recomendamos que acudas a los profesionales que pueden determinarlo: psiquiatra o psicólogo clínico.

• El psiquiatra puede realizar la valoración clínica, estudiar otros posibles trastornos y, cuando está indicado, valorar el tratamiento farmacológico.

• El psicólogo clínico o sanitario con experiencia específica en TDAH en adultos también puede participar en la evaluación y en la intervención psicológica, trabajando aspectos como la organización, la planificación, el manejo de determinadas dificultades cotidianas o las estrategias para afrontar los síntomas.

¿Qué ocurre después del diagnóstico de TDAH en adultos?

En el caso de que seas diagnosticado, el profesional debe adaptar el tratamiento, teniendo en cuenta tus síntomas, necesidades, circunstancias y posibles problemas asociados que puedan surgir.

Puede que incluya alguna intervención psicológica, estrategias para mejorar la organización y el funcionamiento cotidiano, o, incluso, en determinados casos, tratamiento farmacológico bajo supervisión médica.

Entender qué te ocurre es el primer paso

Tener despistes, problemas de concentración o dificultades para organizarte no significa necesariamente que tengas TDAH. Pero si estas situaciones se repiten y afectan a tu día a día, merece la pena buscar una explicación.

Una valoración profesional puede ayudarte a entender qué está ocurriendo y, a partir de ahí, encontrar las herramientas adecuadas para manejarlo mejor.