¿Estás notando que el lenguaje de tu niño no evoluciona según los estándares? Saber cuándo llevar a un niño al logopeda puede ayudarte a tomar una decisión y poder empezar a tratar el problema lo antes posible.
Cuando eres padre, todos los miedos posibles te susurran cada noche en la almohada. ¡Eso es así!
El desarrollo del lenguaje es una de las cosas más importantes del crecimiento sano del bebé y suelen surgir algunas dudas como: “¿Es normal que todavía no hable?”, “¿entiende todo, pero no dice casi nada?”, “¿pronuncia mal porque es pequeño o necesita ayuda?”.
Saber cuándo llevar a un niño al logopeda no siempre es evidente, y en internet (nunca se recomienda mirar, pero sabemos que todos lo hacemos) hay consejos que están bien intencionados, pero también hay información poco precisa que puede inducir a error. Por eso, lo principal siempre es acudir a un profesional antes de tomar cualquier decisión.
Aquí solo queremos dejar unas ideas que puedes aplicar como padre si te encuentras en la encrucijada de responder a la pregunta: ¿cuándo hay que llevar a un niño al logopeda?
Cada niño tiene su propio ritmo, sí, y es una realidad irrefutable. Pero en el desarrollo del lenguaje hay establecidos diferentes hitos a lo largo del crecimiento del niño que ayudan a saber diferenciar entre una evolución dentro de la normalidad y una posible dificultad del habla o el lenguaje.
Antes de meternos en materia, es necesario que te preguntes: ¿conozco yo mismo la diferencia entre lenguaje, habla y comunicación?
• Lenguaje: capacidad para comprender y expresar ideas.
• Habla: forma en la que pronunciamos los sonidos.
• Comunicación: intención de interactuar con los demás (mirada, gestos, turnos).
Porque un niño puede tener buena comprensión, pero dificultad para pronunciar. O puede hablar poco porque le cuesta estructurar frases. Cada caso es distinto, y ahí es donde el logopeda infantil valora de forma individual.
Como ya hemos comentado, existen diferentes patrones que marcan un poco la guía de evolución de los niños en su crecimiento.
Durante el primer año de vida no se espera que el bebé diga palabras como tal, sino que simplemente exprese señales claras de comunicación.
Los siguientes puntos reflejan aspectos que, en el caso de que no los realice en esta etapa, debes prestar atención:
• No balbucea (no hace sonidos tipo “ba-ba”, “ma-ma”).
• No responde a su nombre alrededor de los 9-10 meses.
• No mantiene contacto visual.
• No señala ni utiliza gestos para pedir algo hacia el final del primer año.
Por ejemplo, si con 11 meses el bebé no muestra intención comunicativa, no señala objetos que le interesan ni intenta llamar la atención del adulto, los expertos aconsejan consultarlo. ¡No dramatices! Esto no significa que tu pequeño tenga necesariamente un trastorno, sino que es mejor que le vea una profesional y le haga una valoración temprana, algo superimportante y que puede marcar la diferencia.
Esta es una etapa clave. Es entre el año y los dos años cuando suele producirse lo que se conoce como “explosión del lenguaje”.
Es en estos momentos cuando empezarán a decir sus primeras palabras con significado, completar órdenes sencillas, señalarse partes del cuerpo o, cuando llegue a los 24 meses, será capaz de combinar dos palabras.
• Con 18 meses no dice ninguna palabra.
• Con 24 meses no combina dos palabras.
• Parece que entiende poco de lo que se le dice.
• Se frustra mucho al intentar comunicarse.
Es en este periodo en el que empiezan a hacer frases, interactúan más y hacen preguntas, como la famosa etapa del ¿y por qué?
• Forman frases de tres o más palabras.
• Son entendidos por personas fuera del entorno familiar. (No necesitan traducción de mamá y papá).
• Hacen preguntas simples.
• Mantienen pequeños intercambios conversacionales.
En el caso de que solo usen palabras sueltas, no se les entienda casi nada al hablar, ni muestren interés en interactuar, es cuando conviene visitar a un logopeda. Por ejemplo, si solo dice “agua” o “coche”, pero no construye frases.
Es aquí donde la mayoría de las consultas que se producen a los logopedas es por problemas de pronunciación. Es habitual que haya algunos sonidos (como la “r”) que les cueste más, pero existen ciertos limitadores que debes tener en cuenta. A los 4 años, el niño debería ser entendido en la mayoría de contextos. A los 5 años, casi todos los sonidos del habla deberían estar adquiridos.
Estas son algunas de las señales de esta etapa que, en el caso de producirse, debes tener en cuenta para llevarle a un logopeda:
• Sustituye muchos sonidos (“tasa” por “casa”, “losa” por “rosa”).
• Omite sílabas (“peta” por “pelota”).
• Tartamudea de forma persistente.
• Tiene voz muy nasal o dificultades al masticar y tragar.
El desconocimiento hace que muchas veces se generalicen conceptos que no son lo mismo, como en este caso.
Un retraso del lenguaje implica que el desarrollo va más lento, pero sigue la secuencia habitual. Con apoyo adecuado, suele evolucionar favorablemente.
Un trastorno del lenguaje implica dificultades más profundas en la comprensión o expresión que no se explican solo por inmadurez.
Es por eso que el hecho de asistir a un logopeda de forma temprana puede determinar cuál es el problema real de tu pequeño, ya que cuanto antes se detecte, mejores serán los resultados.
Existen ciertos factores que hacen que algunos niños tengan mayor probabilidad de presentar dificultades en el desarrollo del lenguaje infantil, como por ejemplo:
• Antecedentes familiares de trastornos del lenguaje.
• Prematuridad.
• Infecciones de oído recurrentes.
• Dificultades auditivas.
• Trastornos del neurodesarrollo.
Si ves que tu hijo no avanza según las etapas establecidas, pero estás valorando la opción de acudir a un logopeda, siempre hay acciones que puedes realizar en casa, incluso combinarlas con la terapia que el profesional determine:
• Hablarle mirándole a los ojos.
• Nombrar lo que estáis haciendo.
• Leer cuentos diariamente.
• Ampliar sus frases (“agua” → “quieres agua fría”).
• Dar tiempo para que responda.
La clave no es corregir constantemente, sino modelar el lenguaje correcto de forma natural.
Cada niño es único, y aunque haya estándares establecidos en el desarrollo del lenguaje infantil, comparar con otros niños solamente va a generar ansiedad, innecesaria. Pero tampoco debes dejarlo estar, ya que ignorar las señales, en el caso de que algo vaya mal, tampoco es una vía fácil.
Si en tu cabeza ya te estás preguntando cuándo hay que llevar a un niño al logopeda, es que algo te inquieta, así que mejor pedir cita, consultar al profesional y salir de dudas.
El lenguaje no es solo hablar; es la herramienta con la que los niños expresan emociones, construyen relaciones y acceden al aprendizaje. Cuidarlo desde el principio es importante.
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