¿Estás buscando una clínica donde tratarte? La primera consulta en una clínica es la toma de contacto con el profesional, donde conoceros mutuamente, establecer las premisas del tratamiento y donde vas a comprobar si es lo que necesitas. En este artículo hablamos de cómo aprovecharla para no salir con dudas.
¿Cómo eliges la clínica a la que vas a asistir? Probablemente, la cercanía, las opiniones y el precio sean los principales motivos por los que te decantas por un sitio. Pero independientemente, la primera visita siempre es una incógnita y suele ir acompañada de dudas, nervios y expectativas.
¿Me entenderán? ¿Será el profesional adecuado? ¿Saldré con una solución clara?
Pero para que todo vaya según lo que para ti sería “una consulta perfecta”, parte del éxito también depende de ti. ¿Quieres saber cómo abordar esa primera consulta con tranquilidad, información y con la sensación de que has preguntado todo lo que necesitabas? ¡Sigue leyendo!
“Yo voy allí, que me vea y a ver qué me dice!”. Si este es tu pensamiento acerca de la primera visita a la clínica… Igual tienes que darle una vuelta.
Es el momento en el que el profesional va a conocer tu caso, tu historia, tus necesidades, y donde tiene que surgir ese feeling con el que vas a decidir si es el sitio ideal para tratarte. ¡No es moco de pavo!
Si no te preparas para la consulta, puede que, llegado el momento, se te olvide explicarle cosas importantes, no preguntes dudas relevantes o salgas con la sensación de “¿y ahora qué?”.
No estamos hablando de que tengas que hacerte un intensivo en la especialidad a la que vayas a acudir, pero sí que pongas en orden toda la información, que tengas claro todo lo que le quieras contar (síntomas, tratamiento, antecedentes, etc.).
La preparación empieza en casa, incluso antes de pedir cita. Define el motivo real de tu consulta. Muchos pacientes llegan a la clínica diciendo simplemente “me duele aquí”, pero detrás de ese dolor suele haber mucho más.
Antes de acudir, dedícale un ratito y piensa:
- Desde cuándo te ocurre lo que te preocupa.
- Si hay algo que lo empeora o lo mejora.
- Cómo afecta a tu día a día.
Por ejemplo, no es lo mismo decir “me duele la espalda” que explicar que el dolor apareció tras un cambio de trabajo, que empeora al final del día y que te impide dormir bien. Esa información es clave para el profesional. Él tendrá más claridad y podrá ajustarte mejor el tratamiento.
Si tienes informes médicos previos, pruebas diagnósticas, tratamientos anteriores o incluso si tomas algún medicamento, es conveniente que lo lleves para que el profesional pueda valorarlo.
Eso hará que la consulta fluya, que ahorres tiempo y evita que el profesional pueda tomar decisiones con información incompleta.
¿Cuántas veces has salido de una consulta con la sensación de no haberte enterado de nada y con más dudas de las que tenías antes de entrar? Para que no te vuelva a ocurrir, es recomendable que te apuntes todas las dudas que tengas, aunque te parezcan pequeñas cosas o poco importantes
Algunas dudas frecuentes en una primera visita suelen ser:
- Qué me ocurre realmente.
- Qué opciones de tratamiento existen.
- Cuánto tiempo puede durar el proceso.
- Qué puedo hacer yo para mejorar.
Puede ser que durante la primera visita a una clínica, el profesional te hable en términos que te suenen, literalmente, “a chino”. Por eso, si durante la consulta se utilizan términos demasiado técnicos o explicaciones que no comprendes, no te cortes y pide que te lo expliquen de una forma que puedas entenderlo. El profesional no se lo tiene que tomar a mal; de hecho, seguramente te lo agradezca porque así evitáis que haya confusiones en un futuro.
Y por supuesto, explícale los miedos, expectativas, dudas o experiencias que hayas tenido anteriormente. Por ejemplo, si anteriormente has estado en una clínica en la que no te han tratado bien y has tenido una mala experiencia, no te cortes y coméntaselo, así podrá entender tus reticencias y adaptar mejor la forma de trabajar contigo.
¿Y ahora qué? En el momento en que ya has pasado la primera consulta, probablemente te asalten más dudas. ¡Ahora empieza el dilema!
- ¿Te has sentido escuchado?
- ¿Has entendido lo que te han explicado?
- ¿Te has sentido cómodo en la clínica?
Independientemente del tratamiento, lo que tienes que valorar es si realmente te has sentido a gusto, ya que la confianza es primordial en cualquier tema relacionado con la salud, y sobre todo si el proceso va a ser largo.
Es importante que sigas todas las recomendaciones que el profesional te haya indicado.
¿Y si tras la primera visita no estás convencido? ¡No hay problema! Nada de atarte a que te trates en esa clínica; es totalmente válido buscar otras opciones.
Prepararte para una primera visita no te garantiza que todo se solucione de inmediato, pero sí aumenta mucho las probabilidades de sentirte acompañado, comprendido y bien orientado desde el principio. Y eso, cuando hablamos de salud, ya es un gran paso.
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