La videoconsulta ha tomado relevancia frente a la consulta presencial, pero ¿es recomendable para todos los casos? En este artículo te ayudamos a diferenciar cuándo es aconsejable que utilices una u otra dependiendo de ciertos factores.
¿Necesitas pedir cita con el psicólogo, pero te viene fatal porque la consulta te pilla un poco a desmano? Hoy en día ya son muchos los profesionales que ofrecen tanto atención presencial como consultas online, algo que te viene de maravilla.
La videoconsulta ayuda a facilitar el seguimiento de un tratamiento, resolver dudas o evitarte el tener que ir a la consulta si no es estrictamente necesario. Pero este tipo de consulta no es viable para determinadas situaciones, como cuando es necesario realizar una exploración física, realizar pruebas o tener contacto directo con el profesional para que pueda hacerte una valoración adecuada.
Por eso, elegir entre consulta presencial u online no va a depender solo de los horarios o de lo lejos que te pille la consulta, sino que los síntomas que tengas, el motivo de la cita o la fase del tratamiento en la que te encuentres; son algunos de los aspectos que te van a hacer decidirte por una opción u otra.
La mayor ventaja de las consultas online es que puedes pedir cita con un profesional buenísimo que te hayan recomendado, pero que no sea de tu ciudad, sin salir de casa. Evitas desplazamientos y puedes recibir atención de forma cómoda, algo especialmente útil si vives lejos de la clínica, tienes poco tiempo o te cuesta moverte.
También puede ser una buena opción si ya conoces al profesional y no es necesario repetir una exploración física.
Muchas consultas de revisión pueden hacerse por videollamada. Por ejemplo, un nutricionista puede ayudarte a ver cómo van tus hábitos alimentarios; un psicólogo puede continuar contigo una terapia; o un fisioterapeuta puede comprobar si estás realizando bien los ejercicios que te ha indicado.
En estos casos, el profesional ya conoce tu historia y tiene la información necesaria para valorar cómo estás evolucionando. La consulta online te permite seguir con tu tratamiento sin tener que acudir siempre a la clínica.
Si ya has empezado un tratamiento, una videoconsulta puede ser muy útil para resolver esas dudas que te van surgiendo en el día a día. Por ejemplo, puede que estés siguiendo una pauta de rehabilitación y no recuerdes bien cómo hacer un ejercicio, o que tengas preguntas sobre las recomendaciones que te dieron en tu última visita.
En lugar de esperar semanas para volver a la clínica, una cita online te permite aclarar esas cuestiones en el momento y seguir con tu tratamiento con más seguridad y confianza.
También es bastante habitual utilizar la consulta online para revisar informes, analíticas u otros documentos médicos. Si no es necesario explorarte físicamente, el profesional puede explicarte los resultados a distancia y valorar contigo si hace falta una visita presencial más adelante.
Además, este tipo de consulta puede servir como primer contacto: para conocer tu caso, recoger tus antecedentes o entender mejor qué necesitas antes de que acudas a la clínica.
Aunque la atención online tiene muchas ventajas, no sustituye todo lo que se puede hacer en una consulta presencial. La atención telefónica o telemática es un complemento, no un reemplazo de la consulta tradicional, por lo que siempre que creas necesario o tengas dudas, es mejor acudir físicamente.
Si el profesional necesita tocar una zona, comprobar cómo se mueve una articulación, medir ciertos parámetros o realizar alguna prueba, lo más probable es que tengas que acudir a la clínica.
Sí, por ejemplo, tienes un dolor de espalda que ha aparecido tras una caída y, además, has notado que has perdido fuerza; probablemente el fisio necesitará verte antes de recomendarte ciertos ejercicios o iniciar un tratamiento.
Esto ocurre en muchas especialidades como odontología, podología, dermatología o fisioterapia, donde el contacto directo y la observación son clave para hacer una buena valoración.
Si notas algo por primera vez y no tienes claro qué puede ser, suele ser mejor acudir a una consulta presencial.
A veces, lo que tú describes como “mareo”, “presión”, “hormigueo” o “molestia” puede tener distintos significados médicos. Verte caminar, observar tu postura o explorarte ayuda al profesional a entender mejor lo que te ocurre.
Esto no quiere decir que una primera consulta online no sirva. Puede orientarte y darte una primera idea, pero es posible que después te recomienden acudir a la clínica para completar la valoración.
Si necesitas curas, infiltraciones, masajes terapéuticos, pruebas diagnósticas, revisiones odontológicas u otros procedimientos, obviamente, eso es difícil hacerlo a través de una pantalla y necesitarás acudir a consulta presencial.
La tecnología puede ayudarte a pedir cita, enviar documentación o hacer el seguimiento después, pero hay intervenciones que solo pueden realizarse en la clínica.
La decisión no depende solo de ti. Durante una consulta online, el profesional puede darse cuenta de que necesita más información para valorar tu caso con seguridad.
Si te recomiendan acudir a consulta, no significa que la videoconsulta no haya servido. Al contrario: esa primera conversación habrá ayudado a entender mejor tu caso y a preparar la visita presencial de forma más eficaz.
Prepararte un poco antes de la cita te ayudará a aprovechar mejor la consulta online. Busca un lugar tranquilo donde puedas hablar con privacidad. Comprueba que la cámara, el micrófono y la conexión funcionan bien, y ten a mano los informes, resultados o medicamentos que quieras comentar.
También puede ayudarte anotar antes:
- Cuándo empezaron tus síntomas.
- Cómo han evolucionado.
- Qué cosas los mejoran o empeoran.
- Qué tratamientos estás siguiendo.
- Qué dudas quieres resolver.
Evita conectarte desde espacios públicos y utiliza siempre el sistema que te facilite la clínica. Tus datos de salud son sensibles, y el centro debe garantizar su protección.
No hay una opción mejor para todo el mundo ni para todos los problemas. La consulta presencial permite hacer exploraciones y tratamientos que no se pueden trasladar a una pantalla. La consulta online, en cambio, te facilita el seguimiento, evita desplazamientos y te permite mantener el contacto con el profesional cuando es adecuado hacerlo a distancia.
Lo importante es que elijas pensando en lo que necesitas, no solo en lo que te resulta más cómodo.
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